La motivación es la energía psicológica que nos impulsa a realizar actividades y persistir en ellas. Se relaciona estrechamente con las actitudes y la fuerza de voluntad. Al ser una energía dirigida a lograr metas u objetivos facilita el desarrollo de la autoestima y del autoconcepto positivo.
Como la motivación es un proceso dinámico, en continuo cambio, se puede debilitar o potenciar. Por tanto, motivar a los hijos a los estudios es una tarea posible y necesaria. Para ello conviene saber de estrategias para motivar. Entre ellas una de gran importancia es resaltar las características positivas más que insistir sobre las negativas. Motiva más mensajes del tipo: “tú puedes, inténtalo…”, que, “siempre igual, contigo es imposible...”.
La motivación tiene dos componentes:
-1) La energía.
-2) La dirección de esa energía. Por ejemplo: dos personas tienen motivación al deporte, pero uno la dirige hacia el baloncesto y el otro al futbol. Ambos tienen motivación pero direcciones distintas. La dirección es importante, pues encontramos a jóvenes que sí tienen motivación, pero en lugar de dirigirla hacia los estudios la dirigen hacia las nuevas tecnologías (Internet, videojuegos, chatear, etc.). La falta de motivación a los estudios preocupa a los padres y a los profesores.
Motivar hacia los estudios no es una tarea fácil, pero sí posible.

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